Dieta Mediterránea
Desde hace algunos años muchos institutos médicos y universidades alrededor del mundo han destacado las virtudes y beneficios de la dieta mediterránea. Rica en vegetales regados con aceite de oliva y acompañados del vino, que además de rico está repleto de antoxidantes. De los países de la cuenca mediterránea – todos con una cultura gastronómica deliciosa- creo que Grecia es donde la comida -desde los grandes restaurantes y hasta las pequeñas tabernas- respeta a cabalidad esa deliciosa herencia. La oliva, el tomate, los calabacines, el yogurt y el queso, se combinan en miles de formas para ofrecernos una gama de sabores que permanecen en nuestra memoria gustativa.
Para disfrutar de esos maravillosos sabores, esta receta sencilla que puede ser un primer plato o una cena ligera:
Abanico mediterráneo (2 personas)
16 laminas de masa filo
2 tomates medianos bien maduros
2 pimentones rojos medianos
200 gramos de aceitunas negras deshuesadas
200 gramos de queso feta
Pelar los dos tomates, sacarle las semillas y tratar de sacar la pulpa tipo filete. Colocarlos en una fuente con dos cucharadas de aceite de oliva, orégano y un punto de sal. Dejar marinar.
Meter en el horno (precalentado a 200 grados centígrados) los pimentones que previamente se han cubierto de aceite de oliva. Dejar que se asen hasta que la piel se ponga negra. Sacarlos y meterlos en una bolsa plástica y cerrarla. Al cabo de unos 10 minutos se habrán enfriado y se podrá quitar la piel con facilidad. Colocar los trozos de pimentón asado en otra fuente con 2 cucharadas de aceite de oliva y un ajo en rodajas muy finas.
Para hacer el tapenade procesar las aceitunas negras con una cucharada de aceite, hasta lograr una crema.
Colocar ocho láminas de masa filo una sobre otra y cortarla en porciones, yo las hice rectangulares de 12 x 10 centímetros. Se necesitan en total 8 porciones. Meter en una bandeja de horno unos 5 minutos a 180 grados, hasta que se doren un poco y queden crujientes.
Ensamblar como una mil hojas con los tomates, pimentones, tapenade y queso feta. Servir inmediatamente.
Muffins
Los muffins - por supuesto bien hechos - están buenísimos y lo recomendable, para aquietar un poco la conciencia, es hacerlos en un tamaño más pequeño que el muffin americano tradicional. Además de todo son de fácil y rápida elaboración y se pueden hacer de casi cualquier sabor. Los más tradicionales los dulces, pero en esta oportunidad les brindo una receta salada que queda muy bien para una reunión en casa, o porque no para un brunch dominguero.
Muffins de queso y chorizo (12 unidades capacillo nº 7)
225 gramos de harina
2 cucharaditas de levadura (polvo royal)
1 cucharadita de bicarbonato de sodio
2 huevos
80 ml de aceite de oliva
125 gramos de queso ricota
4 cucharadas de nata liquida
125 gramos de queso gouda
125 gramos de chorizo
Sal y pimienta al gusto
Tamizar los ingredientes secos (harina, levadura, sal, pimienta, bicarbonato) y en un bol mezclar los líquidos (ricota, aceite, huevos, nata). Picar muy finamente el chorizo y el queso, reservar un poquito de ambos.
Ir agregando la harina a la mezcla liquida hasta obtener una pasta homogénea, incorporar el queso y el chorizo. Verter en los capacillos y colocar un poco de chorizo y queso sobre cada muffins. Hornear a 180 grados de 8 a 10 minutos.
La calle del Laurel
Nunca una calle tuvo un nombre tan apropiado como la del Laurel en Logroño (La Rioja), cuando uno llega allí ya vas dispuesto a probar vino a diestra y siniestra, lo que no esperas conseguir es la sorpresa que te depara la zona de tapas de la ciudad. Se concentra en la calle del Laurel, son montones de bares y pequeñas, pequeñísimas tascas que se agolpan en una estrecha vía peatonal, donde prácticamente no puedes ver el suelo por la cantidad de gente que se concentra allí. Pinchos, pinchitos, tapas grandes y pequeñas, gourmet o tradicionales, todas están buenísimas…. Si alguna vez están por esos lares no dejen de dar una vuelta por el Laurel.
Un plato para el fin de semana:
Salmón marinado en soya con panqueca de vegetales (2 personas)
2 lomos de salmón (200 gramos cada unos)
½ taza de leche
1 huevo pequeño
2 ½ cucharadas de harina
1 zanahoria mediana
½ pimentón rojo
½ pimentón amarillo
½ cebolla morada
1 taza de lechugas variadas o canónigos.
2 dientes de ajo
3 cucharadas de soya
Sal
Aceite de Oliva
½ limón
Vinagre de jerez
En un envase mezclar 5 cucharadas de aceite de oliva, la soya, el ajo cortado finamente y exprimir el limón. Corregir el punto de sal de la marinada, incorporar los lomos de salmón, dejar reposar al menos 45 minutos dentro de la nevera.
Preparar una mezcla para panquecas, con la leche, harina, huevo y ½ cucharada de aceite, batir hasta lograr una crema lisa, verter la mezcla en un biberón. Calentar un sartén antiadherente, y hacer las panquecas como una red, empieza por dibujar el borde exterior y luego las uniones internas. No lo hagas muy fina porque se romperá al darle la vuelta. Con esta cantidad te deben salir 4 panquecas, por si acaso se rompe alguna.
Cortar en juliana, los vegetales y mezclar con la lechuga o el canónigo. Toma dos redes de panqueca y rellénalas con la ensalada, resérvalas.
En un sartén caliente coloca los lomos de salmón, alrededor de unos 4 minutos por cada lado. Recuerda este tiempo dependerá del grosor de cada pieza. Coloca el pescado en el plato y encima la panqueca rellena de ensalada. En el sartén agrega la marinada, en cuanto empiece a borbotear retira del fuego y agrega cucharada y media de vinagre, baña con esta vinagreta caliente la panqueca y el pescado, sirve inmediatamente.
Bagrir
El otro día viendo a Narda lepes en el programa que grabó en Marruecos, descubrí el bagrir. Ya tenía la receta pero no me había entrado el gusanito por probarla y ¡son espectaculares! De hecho creo que no volveré a hacer panquecas never again.
El bagrir es suave, de una textura esponjosa y delicada, además es una mezcla a partes iguales de harina de trigo y harina de maíz, lo que le da un sabor y textura aún más rico.
Desayuno típico marroquí, el bagrir se come con miel básicamente, pero como en la variedad está el gusto, nosotros lo probamos con queso crema mermeladas e incluso con membrillo. Aquí les dejo la receta, levántense un domingo goloso y desayunen con unos bagrir calientitos, no les defraudaran….
Bagrir (para unas 10 torticas)
380 gramos de agua
10 gramos de polvo royal
1 huevo
120 gramos de harina de trigo
120 gramos de harina de maíz (puede ser harina pan)
Un punto de sal
Mezclar el polvo royal con el agua, luego agregar el huevo. Tamizar las dos harinas, el polvo royal y la sal, incorporar con el líquido y mezclar hasta lograr una crema homogénea. Es muy importante dejar reposar la mezcla unos 10 minutos antes de utilizarla. Calentar bien el sartén hacer las torticas una a una. Utilizar aceite de maíz.
Easy to do easy to eat.
Llegó la hora de almorzar, no porque lo indicara el reloj sino mi estomago. Estaba trabajando, además con pocos recursos en la nevera típico de un día antes de ir al super. Así que a comer algo rápido y sin muchos ingredientes. ¡Si adivinaron! La respuesta fue pasta, pero como más me gusta al estilo oriental. De hecho los chinos son los reales creadores de este maravilloso plato.
Mi propuesta es sencilla y balanceada, la idea es comer pasta con poca grasa y muchos vegetales. Mi experiencia me dice que para mantenerse en línea es importante consumir carbohidratos regularmente eso si controlando las cantidades.
Pasta oriental (2 personas)
Ingredientes:
160 gramos de pasta
½ brócoli
2 zanahorias
1 puerro
1 pimento verde
2 cucharadas de aceite vegetal
1 cucharadita de aceite de sésamo o ajonjolí
2 cucharadas de salsa de ostras (se consigue en las tiendas chinas de alimentación)
Limpiar el brócoli, partir cada flor en dos, pelar las zanahorias y cortarlas en lascas finas. Poner a cocer al vapor por 5 minutos, los vegetales deben quedar firmes. Cortar el puerro y el pimento en tiras no muy pequeñas. Poner a cocer la pasta, que quede al dente.
En un sarten antiadherente colocar los aceites y pochar el puerro y el pimentón, agregar las zanahorias y brócolis, por último la pasta escurrida. Unos dos minutos en el fuego revolviendo para que se mezclen los sabores. Al retirar del fuego agregar la salsa de ostras, rectificar sazón y ¡A comer!
Kumato
Una de las cosas mas me divierten es ir al supermercado. Me encanta pararme en cada estantería y ver todos los productos, leer sus etiquetas y descubrir cosas nuevas. No me gusta ir apurada o sin tiempo, y eso me da la oportunidad de encontrar ingredientes distintos.
Esto vale para todo, carnes, pescados, verduras, frutas y conservas. Es así como descubrí el kumato, es una variedad de tomate casi negro que inmediatamente compré. Luego mi amigo Alexander, agrónomo de profesión y comelón por gusto, me dijo que es una maravilla de tomate y realmente lo es. Tiene un sabor pronunciado y maravilloso, pero sus semillas son lo mejor, ¡No las botes!
Lamentablemente el Kumato sólo se está cultivando en Europa y requiere un control muy estricto de las condiciones climáticas en las que madura para obtener altos niveles de fructuosa en una carne firme y jugosa. Es rico en potasio, magnesio, vitaminas A y C y muy bajo en calorías sólo 31 Kcal por cada 100 gramos.
¡Además no es modificado genéticamente y está delicioso!
En la página web www.kumato.eu, encontraran más información y recetas. Aquí les pongo una de mi propia cosecha:
Ensalada tibia de kumato y calabacín (2 personas)
2 kumatos grandes
1 calabacín mediano
3 cucharadas de harina de trigo
Perejil
Aceite de Oliva
Vinagre balsámico
Pimienta
Sal
Corta las dos tapas, arriba y abajo del kumato, para que puedas sacar las semillas enteras y resérvalas. Corta el kumato en bastones y ponlos en una fuente con tres cucharadas de aceite de oliva, perejil picado, sal y de pimienta. Déjalo marinar mientras terminas la ensalada.
El calabacín se corta en rodajas muy finas, si es con una mandolina mejor. En una bolsa plástica agrega la harina y luego las rodajas de calabacín muévelo bien para que el calabacín se enharine. Así es más limpio y no te manchas las manos.
En un sartén antiadherente agrega dos cucharadas de aceite de oliva y cuando esté caliente saltea las rodajas de calabacín hasta que adquieran un tono dorado. Retira del fuego, agrega sal –poca recuerda que ya el kumato tiene-. Agrega los calabacines al tomate marinado y termina con una cucharada de vinagre balsámico. Sirve y decora con las semillas del Kumato y unas hojitas de perejil. A Diego, catador oficial de mis experimentos, le encantó. Espero que a ustedes también.
Bacalao con garbanzos
Esta es una receta que me había estado dando vueltas en la cabeza desde hace tiempo. Primero hice unos blinis de garbanzos, muy ligeros, sobre los que coloque un lomo de bacalao acompañado de cebolla confitado. El resultado es una explosión de sabor, compruébenlo ustedes mismos.
Bacalao con blinis de garbanzos y cebolla confitada (2 personas)
2 lomos de bacalao desalados (100 gramos cada uno)
3 cebollas
2 cucharadas de mantequilla
2 cucharadas de azúcar (si es moscabada mejor)
2 cucharadas de vinagre de vino blanco
1 hoja de laurel
250 grs. de garbanzos
1 yema
1 clara a punto de nieve
3 cucharadas de leche
1 cucharada de aceite de oliva
Cebollín
Sal y pimienta
Cortar las cebollas en aros muy finos, ponerlas a pochar en las dos cucharas de mantequilla, hasta que tomen color. Luego agregar el azúcar, la hoja de laurel y el vinagre, dejar a fuego muy bajo, removiendo de vez en cuando.
Hacer un puré con los garbanzos, agregar la leche, la yema, salpimentar y por último incorporar la clara con movimientos envolventes. Calentar un sartén antiadherente pintar con un poco de aceite de oliva y hacer los blinis. Reservar. En otro sartén con muy poco aceite colocar los lomos de bacalao y cocer rápidamente, no dejar mucho tiempo para que el pescado no se seque.
Colocar los blinis, sobre ellos el lomo de pescado y terminar con la cebolla confitada y el cebollín picado. Para seguir la tradición portuguesa mejor con vino tinto.
Aderezo o vinagreta
La mayoría de la gente relaciona la ensalada directamente con lo clásico, lechuga, tomate, cebolla y vinagreta –aceite y vinagre-. Nada más lejos de la realidad, comer sano y rico no es difícil y mucho menos aburrido. Hay que variar, como todo en la vida, inventar aderezos y vinagretas nuevas no es complicado, sólo hay que pensar en los ingredientes de la ensalada y los sabores asociados que le vayan bien.
Una combinación tradicional como miel y mostaza va fenomenal con una ensalada verde con manzanas, emmental, pasas y cebollino. Un aderezo con yogurt, aceite de oliva, ajo, limón y sal enaltece la remolacha a un nivel de manjar. Una vinagreta dulce aderezada con la mermelada de tu elección puede cambiar totalmente el sabor de tu ensalada. ¡Mezcla, varia, atrévete!
Ten en cuenta siempre una regla de oro, por cada tres partes de aceite, una de vinagre. Más fácil aún: por cada tres cucharadas de aceite, una de vinagre. Eso si, no te conformes con un único vinagre y un solo tipo de aceite. Compra distintos tipos y sabores, eso también le dará más alegría a tus ensaladas.
Una de mis ensaladas favoritas lleva mango, langostinos, merey, lechuga y gajos de naranja pelados al vivo. En la foto unas brochetas con los mismos ingredientes de la ensalada que hice para una reunión en casa. Para aderezarla esta es la receta:
Aderezo de soya y naranja:
El jugo de una naranja
1 cucharada de mostaza de dijón
1 cucharada de vinagre de frambuesa (si no tienes lo puedes cambiar por vinagre de jerez o balsámico)
1 cucharada de soya
125 mililitros de aceite de oliva
Cilantro picado fino
Cebollín picado en rueditas
Sal
Emulsionar todos los ingredientes y a disfrutar.
Eat me!!
“There is no sincerer love than the love of food”
George Bernard Shaw
Estados Unidos es un país de iconos. Hollywood y las series de televisión se han encargado de desplegar la maquinaria de la invención para mostrarnos el estilo de vida americano. En cuanto a gastronomía se refiere, nadie concibe una visita al coloso del norte sin comer en sus famosas y vilipendiadas cadenas de comida rápida.
Pero a parte de ese icono del colesterol y el fast food existe un país que disfruta comiendo y comiendo bien. Cientos de restaurantes maravillosos y deliciosos están esperando por comensales ansiosos de escapar de los estereotipos. En nuestras últimas vacaciones saboreamos verdaderas exquisiteces bien alejadas de la hamburguesa.
Nueva York, esa especie de aldea global rodeada de agua, nos ofrece toda la gastronomía imaginable. Les recomiendo si van a pasar un fin de semana en la Gran Manzana que tomen el brunch de Norma´s en el Hotel Le Parker Meridien´s. No se arrepentirán, con una carta bastante atrevida y apetitosa. Es si, tomen precauciones, las porciones son ENORMES, así que con un solo plato estarán satisfechos. Sus smooties son deliciosos, sin hablar de los diferentes tipos de pan. Yo tome un brioche con foie fresco y setas, delicioso! Imprescindible reservar con bastante antelación. Esta fue una de nuestras paradas gastronomicas de vacaciones.
Para no aburrirles les ofrezco una lista de algunos buenos restaurantes, menos caros que en Europa y con excelente calidad y servicio. Lo mejor es reservar con antelación a través de opentable.com.
Si el azar del destino les lleva a Boston no se pierdan el Union Oyster House, el restaurante más antiguo de Norteamérica, con unas ostras y un chowder de
muerte.
Y sobre todo rompan con los estereotipos, que en Estados Unidos también se come rico!
Nueva York:
- Hotel Le Parker Meridien´s, Normas. Fantástico Brunch.
118 West 57 Street, Manhattan, NY. Tel: 212-245-5000
- Brasserie 8 1/2. Espectacular restaurante, bar con mucha vida. La caja de chocolate es un postre maravilloso.
9 West 57 Street. Manhattan, NY. Tel: 212-829-0812
- Café Boloud.
20 E 76th St, New York. Tel: 212.772.2600
Boston:
- Finale. Restaurante de postres.
1 Columbus Avenue, Boston. Tel: 617.423.3184.
- Café Fleuri, Hotel Langham. Jazz Brunch, solo los domingos, prepárense para comer bastante.
250 Franklin Street, Boston. Tel: 617-956-8751
- Legal Sea Food, cadena de restaurantes de gran calidad. Tienen varios locales.
5 Cambridge Center, Cambridge. Tel: 617-864-3400
- Union Oyster House. Todo está buenísimo, si les gustan las ostras prueben las ice blue.
41 Street, Boston. Tel: 617-227-2750
Philadelphia:
- Moshulu. Enorme velero anclado en el río Delaware.
401 S, Columbus Boulevard. Philadelphia. Tel: 215-923-2500
Washington:
- Dc Coast. Excelente comida, servicio impecable.
1401 K Street NW. Washington DC. Tel: 202-216-5988
Cocina Fusión
Desde hace algunos años el término “Cocina Fusión” se ha acuñado como punta de lanza de la vanguardia gastronómica. ¿Pero realmente el concepto es algo nuevo?, yo particularmente no lo creo así. Basta con dar un rápido repaso a un recetario de comida criolla de cualquier país latinoamericano -e inclusive adentrarse un poco en la comida creole de los Estados Unidos- para darse cuenta de que la integración culinaria es algo que viene aconteciendo desde hace mucho.
La fusión nos viene desde que el hombre aprendió a cocinar, pero en momentos históricos como el descubrimiento de América se hizo aún mas patente. La amalgama original de la cual proviene nuestra comida moderna nace en la fusión de los platos aborígenes con los nuevos ingredientes y métodos de cocción que llevaron los españoles a América. Luego se suma, para seguir enriqueciendo, el componente africano a través de los esclavos. Pero esto no se detuvo allí, en Argentina la inmigración italiana imprimió su sello la gastronomía, en Perú chinos y japoneses eran pan de cada día y en Venezuela los italianos y portugueses también aportaron su patrimonio culinario.
Revisando la maravillosa geografía gastronómica de América Latina, me he reencontrado en estos días con la mesa peruana. En ningún otro país del mundo se aprendió a degustar la comida oriental tan pronto como en Perú. Ya en la década de los años 50 del siglo pasado existían restaurantes japoneses en Lima. Es común que la gente coma allí con palillos chinos que aún son un misterio para muchos occidentales.
Esa rica fusión nos brinda el ceviche y la pasión peruana por los mariscos y el pescado. Quiero compartir con ustedes un plato típico de verano en Perú llamado Causa, que incorpora los mariscos y la maravillosa papa originaria de la tierra de los Incas.
Causa Limeña
1 Kg. de papas amarillas
Pasta de ají amarillo
Sal
Rellenos:
2 filetes de lenguado
1 aguacate
Jugo de un limón
Mayonesa
2 tazas de granos de maíz mezclados con mayonesa
Jugo de 1 limón
Adorno:
2 cebollas moradas picadas finamente
¼ taza de vinagre
1 docena de langostinos
Sancochar las papas. Colocar la cebolla en el vinagre a macerar y cucharadita de sal hasta que se ponga rosada. Escurrir las papas hacer un puré, sazonar con sal y pasta de ají amarillo, mezclar bien. Cocer al vapor el pescado y desmenuzarlo. Cortar el aguacate en rebanadas muy finas rociar con jugo de limón y sal. Preparar un molde rectangular de 25 cm. o moldes individuales, aceitar y forrar con papel. Colocar una capa de puré, nivelar bien, untar con una película fina de mayonesa y esparcir el maíz, cubrir con otra capa de puré. Volver a poner mayonesa extender el aguacate, luego otra capa de puré y más mayonesa y el pescado desmenuzado. Refrigerar al menos una hora. Al desmoldar cubrir con el macerado de cebolla y los langostinos.
Esta vez lo acompañe con una ensalada verde con gajos de naranja al vivo, aderezada con jugo de naranja, sal, pimienta, aceite de oliva y aceto balsámico.
Orden y progreso:
Tratando de poner en claro mis ideas gastronómicas, que muchas veces se me atragantan, me vino a la mente el lema de la bandera de Brasil “Orden y Progreso”, el cual tomo prestado para dar inicio a esta bitácora de sabores y texturas que pretendo empezar hoy. Ante todo pido permiso a Regi, mi amiga brasileña por la usurpación y sé desde ya que cuento con su venia.
Seguramente lo que será más difícil de cumplir es con el “orden”, porque como creativa, que algunas veces soy, las ideas se me agolpan y seguramente este blog terminará en algo más parecido al pasticho o lasaña italiana. Pero lo importante es que todos los ingredientes estén bien combinados en sabor, cantidad y calidad para que el resultado sea el que más me agrada: la cara de satisfacción y alegría de mi familia y amigos cuando prueban algo que he cocinado.
Como dice mi hermano lo más importante de cocinar es hacerlo con dedicación y amor, si no es así mejor ni lo intentes. El cariño pone el ingrediente indispensable para casi todo en la vida…
Manos a la obra
My Chowder
El chowder es una sopa de consistencia cremosa que se toma mucho en la costa este de Estados Unidos. En Boston la variedad que más se consume es la hecha a base de almejas (Boston Clam Chowder) y es realmente una delicia. Ahora que ya llego el frío una sopita contundente como el chowder cae de maravilla.
Los ingredientes básicos son cebolla, papas, tocineta, apio (apio España), crema de leche y por supuesto almejas. Se acompaña con pequeñas galletas crackers y con un trozo de bizcocho de maíz tibio. La receta que adjunto a continuación es mi versión del chowder bostoniano, cremoso y consistente. La receta original de la que tome nota es la del Union Oyster House, que presume de ser el restaurante más antiguo de Estados Unidos.
Chowder (4 personas)
7 laminas de tocineta ahumada picada en trozos pequeños
½ cebolla picada finamente
1 cucharada de mantequilla
1 tallo de apio picado finamente
400 gramos de almejas cocidas (solo la carne)
1 litro de caldo, puede ser de las mismas almejas o de otro tipo de marisco.
600 gramos de papas
200 gramos de crema de leche
Sal y pimienta
Sofreír en un sartén la tocineta, mantequilla, cebolla y apio hasta que la cebolla este suave sin dorarla. Agregar el caldo y las papas, dejar cocer hasta que estas estén bien hechas. Pasar la sopa por la licuadora o thermomix, hasta lograr una consistencia cremosa. Volver a colocar en el fuego muy bajo y agregar la crema de leche, rectificar la sazón. Si la consistencia es demasiado cremosa agregar un poco más de caldo. Al hervir agregar la carne de las almejas y apagar. Volver a pasar por el procesador, tratando de que queden algunos trozos de almeja. Servir caliente acompañada de crackers.
Sin tiempo…
Hola, a veces no dedicamos el tiempo que se merecen las cosas que más nos gusta hacer. El día a día te va absorbiendo y de repente tratas de escapar. Eso me sucedió hoy…necesito escribir de nuevo para mi blog, ¡Lo tengo abandonado!!!
Tengo varias fotografías de recetas que hecho en esta ausencia pero falta escribir concienzudamente las recetas, para evitar fallos.
Por los momentos voy a compartir una receta de carne muy sencilla. Ya saben que la carne no es precisamente mi especialidad, pero este plato es rápido y delicioso. Se trata del Lomito o Solomillo Wellington
Lomito (Solomillo) Wellington (2 personas)
2 medallones de lomito de primera calidad (yo utilice carne argentina, es más cara pero vas sobre seguro)
1 paquete de masa de hojaldre.
500 gramos de champiñones.
3 chalotas.
Aceite de oliva
Una yema de huevo
Sal y pimienta.
Primero hacer un duxelle con los hongos. Rehogar las chalotas finamente picadas y agregar los champiñones también picaditos. Rehogar unos minutos, retirar del fuego salpimentar y reservar.
Sellar la carne y retirar del fuego, salpimentar. Cortar en dos porciones la masa de hojaldre para cubrir en la totalidad cada trozo de carne.
Colocar sobre la masa el duxelle y encima la carne, sellar el paquete lo más hermético posible. Con el canto de un cuchillo hacer unas marcas sobre la masa y barnizar con la yema de huevo.
Llevar a horno precalentado a 180 grados por 20 minutos hasta que el hojaldre esté dorado.
Atún
El atún es uno de mis pescados favoritos. El “maguro” como lo llaman los japoneses es un manjar increíble que necesita de muy poco para ser delicioso. Creo que la mejor forma para comerlo es en sashimi (pescado crudo) acompañado solo con un toque de soya. Pero como aún existen muchos prejuicios en contra del pescado crudo – atrévanse es buenísimo – pueden degustar el atún con reminiscencias orientales con esta receta que es muy versátil.
Atún con soya y ajonjolí (2 personas)
1 precioso lomo de atún fresco (pero que muy fresco) de 400 gramos
2 batatas
Soya
Ajonjolí o Sésamo tostado
1 chalota
2 cucharadas de aceite de oliva
Una hora antes de servir, corta el atún en dos rectángulos de unos tres centímetros de grosor. Trata de descartar las puntas para que quede lo más perfecto posible. Los trozos sueltos los puedes usar para otra preparación.
Pon el ajonjolí en un plato y presiona los cuatro lados de cada uno de los trozos de atún de forma que quede bien adherido y cubriendo toda la superficie. En una sartén con una cucharada de aceite sella los trozos cada lado aproximadamente por un minuto. No lo cocines en exceso, el atún debe comerse a término medio (utilizando un símil con la carne) sino pierde su textura y jugosidad. Sácalo e introdúcelo en un envase con la soya que debe cubrirlo. Reservar.
Cocer las batatas hasta que estén blandas. Una de ellas debe cortarse como un rectángulo, eliminando las puntas. Sacar láminas de batata delgadas. Haz un puré con el resto de la batata. Pochar la chalota cortada muy fina, agregar el puré de batata y cocinar unos 5 minutos. Licuar este preparado hasta que quede una crema untuosa.
Para servir saca el atún de la soya y córtalo en pequeñas porciones, colocarlo sobre las láminas de batata y acompañar con la crema.